Impartido por:

Emilio Esteban

ÁLBUM del Proyecto:
  • DURACIÓN

    2 horas

  • NIVEL

    Medio

    Producción para Big Band

    ¿Quieres aprender a producir y mezclar un álbum de Big Band con músicos de talla mundial?

    Acompaña a Emilio Esteban, productor y director musical, en un recorrido completo por el proceso de producción de un álbum que fusiona crooner y música latina, desde la preproducción hasta el mix final. Descubre técnicas avanzadas de arreglos, grabación y mezcla para lograr un sonido potente, detallado y profesional, trabajando con artistas de la talla de Paquito de Rivera, Chucho Valdés y Nathan East.


    ¿Qué aprenderás?

     Diseñar y dirigir proyectos musicales con músicos de élite.
     Transformar ideas en arreglos que emocionen y sorprendan.
     Capturar la esencia de cada interpretación a favor de la canción.
     Definir un sonido con impacto, claridad y carácter propio.
     Desarrollar tu identidad como productor y tu concepto musical personal.

    ¿Para quién es este curso?

     Productores que quieren darle forma a su visión musical y desarrollar un estilo propio.
     Ingenieros de sonido que buscan inspiración para proyectos complejos y creativos.
     Músicos y compositores que desean comprender cómo sus ideas pueden convertirse en producciones impactantes.
     Cualquier persona interesada en el arte de la producción musical y en trabajar con músicos de alto nivel.


    ¡No te pierdas la oportunidad de aprender un enfoque práctico y profesional de producción con la Big Band más exigente y músicos de élite!

    ¿Qué Incluye?

    Resumen de los contenidos


    1. Preproducción


    La producción del disco de Maxi Martínez se grabó con la MONK'estra Big Band en East West Studios (Los Ángeles) y Abbey Road Studios (Londres).

    El concepto principal fue mezclar el estilo crooner con música latina como el cha cha, la salsa y el tango. El álbum cuenta con la participación de músicos de gran talla como Chucho ValdésPaquito de Rivera, Nathan East, Alex Acuña y Ara Malikian.

    La preproducción fue clave para el proceso, creando maquetas detalladas para definir los arreglos. También fue fundamental la psicología con el artista para lograr el mejor resultado vocal posible.

    1.1 Mockup
    El productor explica la construcción de la sección rítmica y los arreglos para Big Band. La batería da peso, mientras la percusión aporta el ritmo y la viveza, elementos clave para el flow latino de la canción. Un ejemplo de esto fue tener que regrabar el piano con un músico venezolano, ya que el pianista de Los Ángeles no conseguía ese "sabor".

    En cuanto a los metales, se subraya la importancia del contrapunto, donde las secciones se responden entre sí en lugar de tocar juntas. Finalmente, se destaca el uso de coros para enfatizar la letra y generar nuevos momentos en la canción.

    1.2. Partituras

    Una vez aprobado el arreglo, el productor crea las partituras, un proceso complejo y detallado. La partitura es el plano completo, que contiene información clave como el compositor y el arreglista, además de todas las secciones instrumentales y marcas de dirección musical para guiar a la orquesta. El productor usa esta fase para rearmonizar y ajustar el arreglo antes de la grabación.

    2. Grabación

    El productor muestra la sesión de grabación en East West Studios con un gran número de pistas editadas. La grabación se dividió en dos partes: primero la base rítmica (batería, percusión, bajo, piano) y luego los metales, para aislar los instrumentos y facilitar la edición.

    Un reto técnico fue la diferencia de tempo: la banda rítmica tocó ligeramente "por delante del grid", mientras que los metales se mantuvieron "on the grid". Esto obligó a mover los metales para que el resultado final respetara el groove de la percusión y la batería.

    Se resalta la importancia de la microfonía y la acústica de la sala. A diferencia de las grabaciones de Big Band convencionales (sonido seco y cercano), se buscó un sonido amplio y brillante usando micrófonos de cinta y condensador. La disposición de los músicos en media luna, ideada por Rafa Sardina, optimizó la captura de los armónicos de sala.

    Por último, se subraya la necesidad de trabajar a 96 kHz y 32 bits en proyectos de gran escala, ya que ofrece una mayor profundidad, un espectro estéreo más amplio y una mejor definición de los graves.

    3.  Vistazo a la Sesión de Mezcla

    Después de la grabación y la edición, la sesión pasó a manos de Rafa Sardina, un ingeniero de sonido con un concepto de mezcla híbrido que combina lo digital y lo analógico. Sardina, con más de 20 Grammys, logró un sonido con mucho room pero donde cada instrumento se oye de forma clara y definida.

    El productor enfatiza el nivel técnico de Sardina y su habilidad para dar peso y fuerza a la mezcla, con elementos como la caja de la batería sonando muy presente y la voz principal con un sonido grande. Una vez finalizada la mezcla, el disco fue enviado a Eric Boulanger, otro profesional de prestigio, para la fase de masterización.

    4. Otras sesiones del álbum

    Después de haber repasado en detalle el proceso de producción con la sesión de “Ven, ven”, incluida en el álbum, ahora veremos el mismo recorrido pero de forma más resumida con otras piezas del disco: “La Cita”, “La Pedida” y “Cuanta Ironía”.

    4.1 "La Cita" ft. Paquito de Rivera

    En este capítulo, el productor detalla la producción de "La Cita", otro tema del álbum que fusiona tango con cha cha y cuenta con la colaboración del saxofonista Paquito de Rivera. El principal desafío fue insertar un compás de 5/4 en el arreglo. Emilio defiende que la música es arte y que innovar, incluso rompiendo la estructura tradicional de la clave latina, es válido siempre que el resultado sea sutil y bello.

    La Big Band narra la historia de la canción a través del contrapunto, con las secciones de metales contestándose entre sí. El productor incluso anota en las partituras las sensaciones que quiere transmitir, como el "vibrato tipo mariachi", enriqueciendo la narrativa musical del tema.

    4.1 "La Pedida" ft. Chucho Valdés

    En “La Pedida” participa como invitado Chucho Valdés, aportando su inconfundible tumbao lleno de tensiones, disonancias y un color armónico único que transforman la pieza. El tema supuso un gran reto en la grabación, especialmente para la sección de trompetas, que por la exigencia y altura de sus frases tuvieron que registrarse por separado respecto al resto de metales. Esta decisión permitió aliviar la dificultad de ejecución y mantener la energía de la Big Band.

    El análisis de la sesión revela aspectos clave de la producción vocal —comping, afinación y ajuste rítmico—, así como la importancia de cuidar la dirección musical en proyectos de esta magnitud. Más allá de lo técnico, el capítulo enfatiza el papel del productor como responsable último del resultado artístico, desde la elección de músicos y estudios hasta la forma en que se trabaja con grandes intérpretes como Valdés, respetando su interpretación y sensibilidad.

    4.2 "Cuanta Ironía" ft. Nathan East

    En “Cuánta Ironía” la colaboración llega de la mano del legendario Nathan East, bajista de Eric Clapton, Michael Jackson o Daft Punk. Con una actitud humilde y totalmente entregada al proyecto, East aportó su característico groove y musicalidad, grabando incluso con el prototipo de su bajo Yamaha signature. La complejidad de la pieza —con cambios de tempo y compás, interludios y solos— exigió un bajo sólido que guiara la estructura y dotara de peso a la Big Band.

    El capítulo profundiza en cómo se resolvieron los arreglos y la edición de la sesión: limpieza de pistas, ajuste de baterías y metales, y especial cuidado en la alineación del bajo con el bombo. Más allá de lo técnico, el análisis desemboca en una reflexión sobre el rol del productor musical como artista creativo: no solo un gestor de ideas, sino quien define el concepto, el color y la dirección de la obra. Cada productor, con su enfoque propio, imprime una identidad que lo diferencia y le permite destacar en la industria.

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